Buscar
  • rennyjcastillo

SOBRE YORUBAS

Actualizado: 12 de dic de 2019

Lengua de gato pardo No. 2

Yoruba soy, lukimi.

Los Orishas de Renny J. Castillo

Por Armando Haro

Detrás del escenario neobarroco configurado por abigarramientos de propuestas pseudo conceptuales y/o abstractas, en las que el olvido de elementos básicos de la actividad artística es lo que predomina, los Orishas de Renny J. Castillo nos muestran que lo conceptual no tiene que estar peleado con el ánimo ni lo abstracto con la figuración. El rito pagano que efectúa en tierra capitalista y cristiana exalta no sólo el vacío propio de la obsolescente vanidad, que es su más profunda y oscura aspiración, sino que además muestra la cada vez mal alta falta de ritualidad en la producción artística. Porque el rito del arte no puede secularizarse así nada más, sino que debe mantener, aun en la inmediatez de su inmanencia productivo-reproductiva, un alto grado de sacralidad que se funda en el espacio de perfecta vacuidad del cuadro en blanco, de la materia en bruto, de la de personalidad.

Al contrario, mucha de la producción artística realizada después del boom del arte abstracto se ha quedado prensada a fórmulas de forzado blanqueamiento, de materialidad no trabajada, de una constricción del estilo por el ego. ¿De qué otra manera podría funcionar la maquinaria desiderante del mercado del arte? Máquina de deseo cuya voluntad se traiciona por su falsa jovialidad mediante la que se oculta un inane dolor: la carencia de pasión, técnica y creatividad. Frente a este plano liso de la creación artística que adquiere un carácter global, los artistas emergentes latinoamericanos han propuesto variados y significativos cuestionamientos.

En el marco de la múltiple problemática que plantea el arte latinoamericano, Renny J. Castillo permanece al acecho de una experiencia que haga que su materia gesticule un grito. Grito mudo que la mancha de un desangrado cuerpo hinde la piel-tambor de la tela en blanco. Grito de iniciación mediante el cual el cual la tela purifica los replegamientos del espíritu barroco latino. Purificación por desgarramiento y sacrificio, encuentro con la muerte que la vida vivifica y que en el vacío de vacío blanco vierte la figura en acción de un Pollock precapitalista: animal. Goteo por desparramamiento de un golpe en la mala consciencia del arte cristiano-europeiza.

Yoruba soy, lucumi de la madre tierra que porta como estandarte los colores del sacrificio y los signos de los elementos. Yoruba de piel blanca y espíritu negro que preconiza la mixtificación de materias, colores, texturas, vibraciones, objetos, sujetos. Cosmología nómada de la tierra que abriendo su vientre ha creado la especie humana de la raza yoruba. En este sentido, por sus orígenes, todos somos yorubas y nuestro pecado ha sido no haber sido aún bautizados.

En arte, solo los modernos se atrevieron a proclamar la armonía del arte yoruba, a llevarla a otra dimensión, que arrebatada de su propio sustrato, extraída, importada, dio lugar al cubismo y al expresionismo. Ahora Renny se enfrenta a la doble originariedad, del mito y la cultura. Y lo hace, afortunadamente, anteponiendo sin que los símbolos rituales pierdan esa ligereza de transmutación espiritual, de existencia, como nos muestra el arte ritual originado en el África central.

De corderos a gallos, de puercos a cabras, Renny no sólo nos inicia en el ritual del arte yoruba, sino que nos purifica de los manoseados términos del arte contemporáneo con un dibujo tan natural como técnico y con una propuesta tan tradicional como experimental. Yoruba soy, lukumi.

https://www.rennyjcastillo.com/proyectos

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/gualdra17

24 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

H2O